CREACIÓN Y GESTIÓN DEL VALOR EN LA EMPRESA

Hoy se habla mucho de la competitividad como uno de los pilares básicos para la supervivencia de las empresas.

De forma muy resumida podríamos decir que la competitividad es el resultado entre el grado de elección que sus productos o servicios constituyen para los clientes y el precio que estos tienen que pagar para conseguirlos.

 

 

 

Una empresa será tanto más competitiva cuando sus productos o servicios resulten ser la mejor elección entre los existentes en el mercado y cuanto mayor sea el valor percibido por los clientes en comparación con otras empresas competidoras.

 

El valor percibido es un término complejo e intangible que en la mayoría de los casos inclina al comprador por una determinada opción o marca de entre las que se ofrecen en el mercado. En general, es el resultado de una auto-reflexión, más o menos consciente, sobre los siguientes valores: 1.- Valor de uso, es decir la utilidad que se espera obtener como resultado de la compra (ejemplo: herramienta de bricolaje). 2.- Valor de cambio, que está ligado a la mayor o menor devaluación o plusvalía del bien o producto en el tiempo (un coche o un piso). 3.- Valor de estima, muy relacionado con el prestigio de una marca (un Mercedes, un Cartié). 4.- Equilibrio coste-calidad, es decir, la satisfacción que producen los tres primeros frente al coste que supone el conseguirlos.

 

El objeto final de toda organización de negocio es la obtención de resultados económicos. Estos resultados deben superar año tras año el umbral de retribución normal del capital invertido, porque de lo contrario, los propietarios o accionistas no correrían el riesgo que habitualmente supone la creación o mantenimiento de una empresa y optarían, para conseguir los mismos rendimientos, por asegurar su dinero en valores mobiliarios garantizados. Por tanto, ese exceso de resultados es lo que se llama Creación de Valor, más conocido por el término anglosajón EVA (Economic Value Added), valor económico añadido. La creación de valor, siempre que se reinvierta con inteligencia y visión de futuro, es como la savia que nutre a la empresa para hacerse cada vez más vigorosa y menos expuesta a las crisis y turbulencias del mercado.

 

Además del valor de los productos o servicios y el valor contable de la propia organización es necesario mencionar otro importante valor, totalmente inmaterial, que es el valor de los intangibles, también llamado tradicionalmente fondo de comercio. Está compuesto, entre otros, por tres valores importantes que deben ser gestionados y desarrollados con sumo interés. Uno es el valor de la cartera de clientes, otro es el valor de los conocimientos y habilidades de sus empleados y el tercero, el valor o prestigio de la empresa frente a la sociedad por su contribución a la misma.

 

Victor Calvin

 

Presidente de AVALOR

 

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